martes, 10 de junio de 2008

La fideguá paso a paso



Tanto para hacer una fideguá como una paella hay que disponer de un buen fuego. Lo mejor es tener un gasificador ex profeso. Yo lo coloco encima de la vitro (debidamente protegida con cartones grandes). Se pone encima la paella, lo más centrada posible y se pone el aceite.
Encendemos el fuego y cuando el aceite está caliente añadimos las sepia troceada y el marisco. Y lo sofreímos unos minutos a fuego vivo.
Más o menos hasta que los langostinos se ponen de color rosa.

Entonces hacemos un hueco en el centro y ponemos la cebolla y el ajo (yo los piqué con la picadora, por el tema "tropezones"). Yo le pongo la sal en ese momento. Sofreímos a fuego más suave durante 2 o 3 munutos más y mezclamos bien con el resto de ingredientes.


Y volvemos a hacer lo mismo, otro hueco en el centro de la paella y echamos el tomate. Procedemos de igual manera que con la cebolla.
En cuanto el sofrito está listo añadimos una cucharadita de pimentón y revolvemos.

Rápidamente añadimos el agua y subimos el fuego. Cuando comience a hervir la bajamos y lo tenemos hierviendo una media hora hasta que el caldo coja sabor. No conviene pasarse porque si no el marisco pierde mucho.











Antes de echar los fideos reponer el agua de la evaporación y probar de sal. Poner el colorante y subir el fuego.


Cuando hierva con fuerza echar los fideos y remover. Mantener el fuego vivo 2 o 3 minutos y luego bajarlo durante el resto de la cocción.



Recolocar el marisco para que quede bien decorada y esperar a que se hagan los fideos (8 minutos). Si queda un pelín caldosa, mejor que mejor. No tiene que que quedar tan seco como el arroz. Se apaga el fuego.
Se deja reposar unos minutos, y ya está, lista para comer.

domingo, 8 de junio de 2008

HEMC-23 Fideguá sin gluten

hemc 23 - sin gluten

El blog HECHO EN MI COCINA-HEMC celebra el evento 23 con el tema "sin gluten".
Yo no tenía pensado participar ya que la blogosfera está llena de cocineros muchísmo mejores que yo, y ya no digamos en el tema concreto de "sin gluten". Como muestra de ello están los blogs CAMINAR SIN GLUTEN, Cocina fácil "sin gluten", Es lo que ha tocado y Cocina sin gluten y alguno más que seguro que me dejo.
Pero como creo que el tema lo merece, aunque sea solamente a nivel testimonial, haré mi modesta aportación al concurso con una fideguá sin gluten.




Fideguá para 5 personas


Ingredientes:


1- 10 cigalas medianas.

2- 10 langostinos.

3- 1 sepia mediana troceada.

4- 3 dientes de ajos.

5- 1 cebolla o cebolleta grande.

6- 1 bote de tomate triturado (Orlando)

7- 500g de fideos para fideguá sin gluten (El Horno de Leña).

8- Agua (el doble que fideos). Hay que tener en cuenta que puede ser necesaria un poca más, ya que con la cocción del caldo se evapora.

9- Sal.

10- Aceite.

11- Pimentón dulce (optativo, yo he puesto Hacendado).

12- Colorante alimentario apto (Hacendado) o azafrán.


Procedimiento:


Picar o rallar el ajo y la cebolla (yo he la picado)
Poner el aceite en la paella (una capa fina que cubra 2/3 partes del diámetro de la misma) y calentar a fuego medio.

Sofreír el marisco y la sepia durante unos 3 o 4 minutos. Sin retirarlo, añadir el ajo y la cebolla, dejar un par de minutos más y por último el tomate. Mantener el fuego suave para que el sofrito no se queme. Si se pone el pimentón añadirlo en el último momento, justo antes de echar el agua para que no se queme, ya que amargaría.

Añadir el agua, subir el fuego hasta que arranque a hervir y luego bajarlo justo para que se mantenga el hervor una media hora. Añadir el colorante o azafrán, rectificar de sal y poner los fideos. Al igual que en la paella al principio el fuego ha de ser fuerte y suave al final. Los fideos se cuecen en la mitad de tiempo que el arroz (unos 8 minutos). Si queda un poco caldoso no pasa nada. A diferencia de la paella aquí no hay “socarrat”, aunque los fideos de maiz tienen cierta tendencia a pegarse al fondo. Hay que tener cuidado con eso.

Dejar reposar unos minutos y ya está lista para servir.








sábado, 7 de junio de 2008

Restaurante Orson (Valencia)

El sábado pasado estuve comiendo con la familia en el Restaurante Orson en Valencia. La experiencia fue bastante grata. A pesar de que no tienen carta específica me atendieron estupendamente ya que conocían el tema. De entradas tomamos unas ventrescas de atún a la plancha, Mejillones (Clóchinas) al vapor, unas papas especialidad de la casa, estilo chips y un revuelto de verduras con queso. Con la papas tuve suerte porque fuimos los primeros clientes en comer y el aceite era nuevo, o sea que las pude comer sin problemas. De segundo tomamos dorada salvaje y para terminar yo tomé un postre de yogur con frutas del bosque aunque había alguno más apto, como sorbete o helado de moras (naturalmente hay que pedir que lo sirvan sin el barquillo).

La verdad es que comí muy a gusto. Nos atendieron bien, el ambiente era muy agradable y sobre todo estuve todo el tiempo con la tranquilidad de que la persona que nos atendió sabía lo que se llevaba entre manos.

lunes, 26 de mayo de 2008

27 de mayo "Día del celíaco"

Nuevo Manifiesto celíaco
(Yo ya lo he enviado)


Pasada la euforia después de escuchar las buenas palabras del Ministro de Sanidad y su “Plan de apoyo a la celiaquía” y no viendo resultados, nos gustaría insistir en la importancia de llevar a cabo ese plan en todas las Comunidades Autónomas.

Necesitamos que se haga, no promesas de futuro.


-Consideramos imprescindible el estudio epidemiológico, que los médicos tengan en cuenta la Enfermedad Celíaca en sus diagnósticos es básico para evitar sufrimiento innecesario a muchos pacientes y conocer el alcance real de esta enfermedad.


-El prometido Real Decreto sobre el etiquetado, que indicará claramente si un producto lleva gluten o no, es algo a lo que tenemos derecho, como cualquier ciudadano. Es su responsabilidad el facilitar la información a los ciudadanos sobre los productos que pueden o no consumir.


-Las ayudas económicas para afrontar el gasto de una dieta sin gluten deberían darse en todas las CCAA, no solo Castilla la Mancha y Navarra, ya que el precio de los productos “sin gluten” es igual de alto en todas.

Deberían contemplar la posibilidad de incluirlos en el registro sanitario como alimentos dietoterápicos, si no existiese esa posibilidad está en su mano buscar la fórmula que permita comprarlos con receta a un precio razonable, como ya ocurre en algunos países europeos.

En cualquier caso, acabar con el abuso que supone el que ciudadanos que pagan sus impuestos y cumplen como el resto se vean desfavorecidos por padecer una enfermedad.


-Realizar una campaña de información completa a todos los niveles garantizaría una vida normalizada a estos pacientes. No poner en riesgo la salud por tener que comer fuera es un derecho básico y fácil de conseguir con una campaña de información que llegue a todos los centros, tanto públicos como privados, en los que exista comedor (colegios, universidades, hospitales y hostelería en general).


Entendemos que es su responsabilidad el ocuparse de la salud de todos los ciudadanos, hasta ahora los celíacos parecen excluidos, lo que esperamos solucionen cuanto antes.
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Y estas las direcciones del Presidente del Gobierno,ministro,aesan,Defensor del Pueblo y todas las Consejerias de Sanidad de España,(copia y pega.)



jlrzapatero@presidencia.gob.es, bsoria@msc.es, oiac@msc.es, aesan@msc.es, carlos.moreno@juntadeandalucia.es, infosan@aragob.es, atencionciudadano@princast.es, CONSTAGQ@PRINCAST.ES, comunicacion.sanidad@gobiernodecanarias.org, bustiaciutada.salut@gencat.net, nene.romero@gencat.cat, dgsp.salut@gencat.net, informacion@saludcantabria.org, salud.responde@cfnavarra.es, sergeren@cfnavarra.es, silvia.echavarren.zozaya@navarra.es, informacion@larioja.org, dg.salud@larioja.org, presidente.responde@jcyl.es, msatencionciudadano@munimadrid.es, imoreno@asambleamadrid.es, gerencia.ses@ses.juntaex.es, webmaster@jccm.es, gab_tec@gva.es, portalsalut@caib.es, defensor.paciente@salud.madrid.org, quejasdef.paciente@salud.madrid.org, contacte.connosco@sergas.es, sanidad@ceuta.es, registro@defensordelpueblo.es, consejeriabienestarsocial@melilla.es, presidencia@melilla.es, presidencia@ceuta.es, murciasalud@carm.es, web-san@ej-gv.es, dirsalud-san@ej-gv.es, beatriz.gomez@salud.madrid.org,info@castillalamancha.es



sábado, 24 de mayo de 2008

Con el corazón palpitante de nostalgia

Ayer cuando iba en mi coche camino del trabajo me sorprendió la voz de Raimon cantando la ya mítica canción de "Al vent" (Al viento). Estaban anunciando por la radio el recital conmemorativo
de aquel otro, ya legendario, que en mayo del 68 ofreció este cantautor de perfecta dicción en la Universidad Complutense. Tengo que reconocer que los vellos se me erizaron por completo y que me sentí invadida por un sentimiento de profunda nostalgia. No soy de la opinión de que cualquier tiempo pasado fue mejor, ni mucho menos, pero hay recuerdos que nos dejan su huella indeleble y para mí la época de la transición española en su conjunto es uno de ellos. No solamente es que yo era muy, pero que muy joven, casi dolorosamente joven visto ahora desde el filo de la cincuentena, si no que además, el país entero transpiraba ilusión, optimismo, entrega y valentía por doquier. Los españoles respondimos en masa, casi como un solo hombre, al difícil reto que se nos presentaba. No es que no esté satisfecha con los logros conseguidos, que sí, lo estoy. Pero eso no quita para que sienta un regustillo algo amargo por la utopía que pudo haber sido y no fue. Es cierto que hoy España es una de las principales potencias mundiales, que tenemos un gran nivel de vida, que vivimos en un régimen de democracia, y que de país de emigrantes hemos pasado a ser receptores de inmigrantes de lugares más desfavorecidos. Pero esa ilusión, ese optimismo y esa valentía que invadía tantos aspectos de la vida de entonces creo que se ha perdido. Es como si ahora las cosas resultaran más prosaicas, y todo tuviera menos aliciente y la gente en general, yo la primera, tuviera muchas reservas y falta de entusiasmo ante la propia vida.

sábado, 17 de mayo de 2008

Declaración de intenciones

No me tengo por una gran cocinera, pero al igual que en otros capítulos de mi vida, podría decir que me muevo entre los fogones de una forma bastante solvente, y cada vez que me he propuesto un reto en este sentido, por lo general, lo he superado con éxito.
Sin embargo las necesidades de mi familia y sobre todo las mías propias hacen que el tipo de cocina que practico sea, por decirlo de algún modo, un tanto peculiar. En primer lugar, ¿cómo no? está el tema del gluten. Esta claro que desde que comencé con la DSG, mi manera de cocinar ha cambiado. Eso ya lo sabéis o en todo caso lo podéis imaginar aquellos que compartís conmigo el tema de la celiaquía. Pero hay más. Por motivos de horario laboral dispongo de muy poco tiempo (y a veces también ganas) para dedicarlo a la cocina. Además, tengo que tener en cuenta los gustos no siempre comprensibles ni fáciles de complacer de los tiquismiquis de mis hijos, que por otra parte están en esa edad en la que se come mucho, muchísimo. Y ya, para acabar, está el tema de los kilos, motivo por el cual me prodigo muy poco con los dulces y mis platos tienden a ser bastante bajos en calorías. No sería justa si no reconociera que en el día a día mi marido, que dispone de bastante más tiempo que yo, cocina tanto como yo misma o incluso más. Digamos que el se encarga del grueso del menú familiar mientras que yo me dedico a mis platos hipocalóricos (ya que entre semana como sola y un menú diferente al de ellos), a los guisos de cazuela que se pueden dejar hechos de un día para otro y a preparar los fines de semana algún plato algo más especial para todo aquel que le apetezca probarlo.
Como es fácil de entender compaginar todos estos aspectos culinarios y que salga una comida sabrosa y apetecible para todos los miembros de la unidad familiar constituye todo un reto. Para intentar superarlo me baso en una serie de principios:
1- Simplicidad en la elaboración. Es una forma estupenda para apreciar propiedades originales de los alimentos.
2- Utilización masiva del microondas para para el asado de verduras y hortalizas (calabacín, berengena, patata, pimiento, etc).
3- Combinación del asado en microondas de las verduras con una pasada por la plancha para dorarlas y eliminar el efecto de "cocción" propio del microondas sin añadir apenas grasa.
4- Preparación con antelación de las partes de los platos que se presten a ellos y montaje en el momento de consumirlo con los elementos previamente cocinados dando el toque final.
5- Utilización y combinación de todos los productos ya cocinados que puedo encontrar en el supermercado: congelados, conservas, caldos (aneto) y demás.

lunes, 12 de mayo de 2008

Un poco de proselitismo

A propósito de la noticia que ha saltado hoy a la prensa sobre un brote de Acinetobacter baumanii multirresistente en la UCI de un hospital madrileño http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080511/53462555693.html
se me viene a la cabeza algunas cosas que están pasando en la actualidad con la especialidad de Microbiología Clínica. Hace pocos días daba cuenta en este mismo blog de la desaparición de la Dirección General de Salud Pública y Alimentación y del Instituto de Salud Pública en la Comunidad de Madrid http://www.seimc.org/noticias/SEIMC_EstructuraConsejeriaCM.pdf
y de como esto podía afectar negativamente en el desempeño de los microbiólogos clínicos y de los infectólogos de la Comunidad de Madrid. El problema es si cabe más importante de lo que parece, porque en los hospitales de nueva creación llamados públicos de gestión privada (de los cuales también tenemos alguna representación en la Comunidad Valenciana), la figura del microbiólogo clínico está gravemente amenazada, ya que aunque de momento se contraten profesionales para esos puestos, los contratos se van a hacer por "obra y servicio",
http://www.seimc.org/noticias/cam/SEIMC_NuevosHospitalesCAM_comunicado13.pdf
con el fin de poderlos externalizar cuando hipotéticamente sea contratado un laboratorio externo (por supuesto privado). Desconozco, ya que no tengo acceso a la información pertinente, si este mismo extremo afectaría a otras especialidades de laboratorio como pudiera ser Análisis Clínicos. De entrada, contratar a un especialista médico por "obra y servicio" por parte de la Consejería de Sanidad (un organismo oficial), constituye por antonomasia la institucionalización del "contrato basura". Muy desesperados estarán aquellos microbiólogos que se acojan a dicha modalidad laboral. Pero lo peor vendrá cuando los laboratorios se externalicen. Serán empresas privadas las que a su vez tendrán contratados a los especialistas de microbiología (y puede que también a los analistas) con sueldos y condiciones laborales miserables. Y existe la posibilidad, de que no siempre haya un microbiólogo en ese tipo de laboratorios.
Al margen de la indignación que como profesional de la materia pueda sentir por esta minusvaloración de mi especialidad (tan desconocida por el público, como necesaria para la buena praxis médica) creo que quienes más tienen que perder son los pacientes actuales y sobretodo los futuros. Porque si el nuevo modelo de gestión sanitaria relega de esta manera a algunas especialidades como la Microbiología Clínica, acabará por haber un déficit de especialistas y el buen camino que había emprendido nuestro Sistema Nacional de Salud a partir de los años 70 del siglo pasado, comenzará un lento pero inexorable retroceso, si es que este no ha empezado todavía.