viernes, 4 de septiembre de 2015

El Homo solidarius

En contra de mi costumbre, la entrada de hoy no irá ilustrada. Todavía nos duele en la retina la imagen del niñito sirio ahogado cuyo nombre no mencionaré por pudor y la de todos esos refugiados (hombres, mujeres y niños) tratados peor que ganado en las estaciones ferroviarias de Hungría. 
Este periodismo tan crudo y, en cierto modo, machacón ha conseguido que algo se conmueva en nuestro interior y nos haya arrastrado primero a la indignación más furibunda y a continuación a que enarbolemos por todo lo alto la bandera de la solidaridad. 

domingo, 28 de diciembre de 2014

Las innovaciones del PP

Todos pensábamos que el PP era un partido conservador, pero no podíamos estar más equivocados. En los últimos tiempos, quién lo iba a decir,  nos ha demostrado que hace suyo el dicho "renovarse o morir". Y si no, he aquí unas cuantas muestras:

1- Rajoy ha sido el inventor de las ruedas de prensa sin preguntas y de las comparecencias mediante pantalla. Este hecho pasará a la posteridad como  el pantallazo de Rajoy, un hito histórico.



2- En la misma línea hay que situar a Cospedal que en todo el esplendor del caso Bárcenas nos hizo partícipes de dos grandes hallazgos: la dimisión en diferido y la indemnización simulada. Amig@s, casi insuperable.


3- Pero no contaba con la inefable Sonia Castedo, exalcadesa de Alicante, que superó todas las espectativas tan solo hace unos días con su dimisión por Facebook,  ya se sabe, porque ella lo vale.


Si es que están que lo tiran, oigan.

Feliz día de los inocentes.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Restaurante El bolón verde en Valencia




El día de Navidad fui a comer con mi familia al restaurante "El bolón verde" situado en el barrio de Patraix de Valencia. Lo cierto es que era la tercera vez que iba y siempre he quedado muy satisfecha. Me parece muy recomendable para todo el mundo, pero especialmente si eres celíaco o padeces alguna otra intolerancia, ya que conocen el tema muy bien. Además de pan sin gluten tienen cerveza para celíacos, y por lo que respecta al menú, todos los platos son aptos ya que la única harina que utilizan en su cocina es la de arroz. El ambiente también es muy agradable al igual que el trato al cliente. Así que, eso es todo amig@s. ¡Buen provecho!

martes, 23 de diciembre de 2014

No es cierto que la justicia haya funcionado




Que la Infanta Cristina se siente finalmente en el banquillo es una muy buena noticia en general. Beneficia al pueblo que puede verse resarcido de algún modo de los supuestos desmanes que ella y su marido hubieran podido cometer, incluso aunque al final no llegara a haber una condena. Beneficia, aunque parezca un contrasentido, a la propia Monarquía como institución ya que la redime, al menos en parte, del creciente descrédito alcanzado y de la desafección cada vez mayor que siente por ella una importante parte de pueblo español. Y ya, por último,  benificia  muchísimo a los más rancio y granado de la clase política española que ahora no se cansa de repetir hasta el hastío que "la justicia ha funcionado y  que es igual para todos". De forma paradójica, han sido las más altas instituciones del estado, con su actuación en apariencia torticera  las que más palos han  puesto  a la rueda de la Justicia: Véase sino a la Fiscalía yendo contra el juez instructor, primero queriendo impedir toda consta que la Infanta fuera imputada y ahora con intención de recurrir el último auto del juez Castro. Tampoco sale bien parada de este asunto la Agencia Tributaria, la cual ha incurrido cuando menos en contradicciones de muy difícil explicación. Únicamente un actor se ha mantenido incólume en todo este proceso: ha sido el juez Castro. Solo gracias a su firmeza y determinación ha conseguido llevar a buen puerto tan difícil tarea. A él y solo a él se debe el mérito, así que no vengan ahora los opurtunistas  de turno a decir que la justicia ha funcionado.


Posdata: Que no os amargen las fiestas, os deseo una Féliz Navidad y un próspero 2015, falta hace.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Carta abierta a Pablo Iglesias




Querido Pablo:
Está claro que soplan nuevos aires. Queremos dejar atrás unos años muy negros en los que la grave crisis económica ha ahogado la economía de muchas familias de clase media. Hemos contemplado con impotencia como aumentaba el desempleo a la vez que los bancos desahuciaban a familias enteras de sus casas, incluidos niños de pecho, al no poder hacer frente a sus hipotecas.
Mientras tanto, nuestro gobierno se gastaba el dinero europeo del rescate en sacar a flote a los bancos y cajas arruinados por la gestión desleal, cuando no claramente fraudulenta e incluso delictiva de muchos de sus directivos, y trataban de encubrir, aunque de forma muy torpe, todo hay que decirlo, los incesantes escándalos de corrupción política que continúan salpicando la actualidad día tras día. Muchos ciudadanos comenzamos a sentirnos entonces indignados e impotentes casi a partes iguales. De ese inmenso sentimiento de frustración surgió el movimiento del 15-M, fuente principal de la que bebéis.
Tú y la formación Podemos habéis abierto un nuevo camino de esperanza a una sociedad que parecía encontrarse en una encrucijada sin salida. Ya solo por eso merecéis un voto de confianza. Los partidos tradicionales no hacen más que tacharos de locos, ingenuos, rojos y trasnochados, pero el pueblo os ama porque representáis algo diferente y nuevo en contraposición  a lo antiguo (el régimen del 78 en palabras vuestras) que muchos pensamos que está totalmente corrompido. Poco importa ya si la corrupción actual tienen su origen en la forma en que tuvo lugar la transición o se ha generado poco a poco en el seno de un sistema al que se han ido eliminando los controles uno por uno, comenzando por la separación de poderes, a la cual, por otra parte, sería necesario volver cuanto antes.
Yo, y muchos más, sabemos, que cuando gobernéis, si es que lo hacéis,  los poderes fácticos os van a poner muchas trabas, que quizás nunca podáis realizar vuestro programa ni siquiera a un 25% del total. Pero eso no importa tanto como que permanezcáis siempre puros en vuestros ideales políticos y no defraudéis al pueblo que ha depositado su fe en vosotros. No soportaríamos, ya veís que me incluyo, otro desencanto similar al de 82, cuando el primer gobierno de Felipe González dio al traste con la ilusión de todo un país. ¡Por favor, que no se repita la historia!

sábado, 6 de abril de 2013

Arroz al horno


Se trata de un plato tan típico de la comunidad valenciana como pueda ser la paella

(Receta sin gluten, para 6 personas)

Ingredientes:

1- Una patata mediana cortada a rodajas finas.
2- Un tomate grande maduro pero no blando (solo utilizaremos 3 rodajas finas).
3- Una cabeza de ajos entera
4- 1 litro y medio de caldo de puchero aneto (por supuesto también vale el de cocido casero).
5- Un paquete  de bacon  y otro de jamón a trocitos.
6- Tres morcillas (yo pongo las oreadas de mercadona, pero vale cualquier tipo siempre y cuando no esté demasiado tierna)
7- 750 g de arroz.
8- Una pizca de colorante alimentario (yo uso el de Hacendado)
9- Un buen puñado de garbanzos congelados, cocidos al natural, o de las sobras del cocido.
10- 5 cucharadas  soperas de aceite


Elaboración:

Es una receta fácil pero hay que tener en cuenta un par de cosas para que el arroz no se empastre: el caldo tiene que estar hirviendo y el horno y la cazuela bien calientes. El tomate tiene mucha agua y por lo tanto solo pondremos las 3 rodajas, ya que si ponemos más cantidad también puede dejar el arroz demasiado blando.

Lo primero que hacemos es encender el horno a 225º C y meter la cazuela en vacío para que se caliente.

A continuación ponemos el caldo a hervir en una olla con el colorante. Bajar el fuego cuando comience a hervir, de lo contrario puede salirse.

Mientras tanto en un sartén honda se pone el aceite y se echa la cabeza de ajos entera, la patata cortada en rodajas finas y las morcillas enteras. Cuando la patata comience a estar dorada (un poco churruscadita) echaremos el bacon y el jamón para que se sofrían tambien.  A continuación añadiremos el arroz y los garbanzos. Este punto es importante para que el arroz coja los sabores. Conviene que esté unos minutos (4 o 5) a fuego no muy fuerte, para que no se queme. Hay quien también sofríe las rodajas de tomate al final, pero yo, para que no se deshaga prefiero ponerlo en crudo.
Cuando todo el sofrito esté listo sacaremos la cazuela del horno y  avocaremos el contenido de la sartén. Incorporaremos el caldo hirviendo y las rodajas de tomate  procurando que todo quede distribuido de forma estética (Ver foto) . La cabeza de ajos va en el centro y alrededor las rodajas de patata y tomate alternando con las morcillas.

Por último hornearemos unos 40 minutos (según la potencia del horno) hasta que el caldo se haya consumido. Puede dejarse reposar 10 15 minutos con el horno ya apagado y, listo para servir...



El desimputador que la desimpute buen desimputador será (o qué bien me viene que mi papá sea el Rey)



Esta semana no tenía pensado dedicar más tiempo a este feo asunto de Nóos, pero las circunstancias mandan. Decía antes de ayer que el propio fiscal anticorrupción de Baleares iba a recurrir al imputación de la infanta Cristina y así ha sido. El juez Castro, por su parte,  ha decidido suspender la declaración de la infanta hasta que la Audiciencia se pronuncie al respecto. Yo ya no sé a qué estamos jugando "un pasito p'alante y un pasito p'atrás". Todo ello con el apoyo explícito del Rey a su hija tras expresar su ¿sorpresa?  por la imputación. Habrá que preguntarse dónde quedó aquello de "la justicia es igual para todos" que su Majestad pronunció en el discurso de Nochebuena de 2011. Parece ser que ahora,  para algunos puede ser más igual que para otros. Resulta una obviedad decir que por muy presunta que sea, la infanta no deja de ser su hija, y hasta  cierto punto entra dentro de lo humanamente comprensible el apoyo del monarca. Sin embargo, lo que sería aceptable y normal en el caso de una familia anómina, no lo es tanto cuando se trata de la familia Real. ¿Por qué? Porque, precisamente por su privilegiada posición y como representantes que son sus miembros de España, al igual que al mujer del César, no solo tienen que ser honrados, sino parecerlo. Yo no digo que la infanta tenga que ser repudiada como hija, pero la ayuda prestada en este caso debería ser estrictamente privada y estaría bien que no se hubiese expresado ninguna opinión respecto de la imputación. Por otra parte,  la tan cacareada Marca España no es por la imputación de la infanta por la que se deteriora, sino por las presuntas actuaciones delictivas del caso Nóos en las que la infanta  puede hallarse involucrada. Que  la imputación siga adelante es la única manera que tiene la infanta de limpiar su nombre si al final resultara inocente. Pero esto de que sea el propio fiscal quién recurra la imputación (oigan, el mundo al revés) resulta como mínimo chocante. De prosperar el recurso, cosa que no tardaremos mucho en saber, nos preguntaríamos si no ha sido todo la representación de un estupendo paripé con un grandísimo elenco de actores: el  juez imputador,  que así salva los muebles, el servil fiscal que recurre y la "prota" la propia infanta todo ello en aras de un final feliz  (la desimputación), y ya, todos a excepción del pueblo llano tan contentos...
Pero es que, además hay una cosa que se llama decoro y vergüenza, por no hablar directamente de honradez  (arcaica palabra, en serio peligro de extinción), fundamentales para mantener el respeto de los ciudadanos y la credibilidad de las instituciones, y lo pongo así en plural, porque son las instituciones de este país llamado España, las que en su conjunto están defraudando a los ciudadanos. Ya no nos creemos a los políticos, no nos creemos a la justicia y no nos creemos a la monarquía. Digo más, aquello en lo que no se cree tampoco se respeta. ¡Viva la república!