martes, 22 de abril de 2008

Justicia poética

Esta semana he tenido un fuerte revulsivo. Resulta que mi jefe se presentó acompañado de un colega (médico de pueblo) que hace unos cuantos años estuvo como director en mi hospital. Venían a preguntar por unos análisis de su mujer que se encontraba ingresada aquejada de una dolencia bastante grave. Como consecuencia de esa dolencia está presentando múltiples e importantes complicaciones infecciosas que estamos diagnosticando puntualmente en el laboratorio de microbiología, entre ellas una sepsis, una infección de orina y una neumonía por legionella. La mujer sigue muy grave y tenemos al exdirector de "cuerpo presente" cada mañana mendigando resultados microbiológicos con el fin de que los médicos de planta puedan tratar con más eficacia a su mujer.
Pues bien, el susosdicho colega cuando fue director se dedicó a hacernos la vida imposible a mi y a mi compañera de entonces, incurriendo incluso en flagrantes ilegalidades y teniendo que recurrir y ganar, ambas, nuestros respectivos casos en los tribunales.
No seré yo quien se alegre, por supuesto que no, de la desgracia ajena. Pero no deja de resultar chocante que quien antaño me menospreció y me intentó humillar aunque no lo consiguiera esté hoy como un perrito faldero suplicándome un resultado favorable de los análisis de su mujer.
Y es que el pueblo es muy sabio y para cada situación tiene un dicho que le casa como anillo al dedo. En este caso el de "arrieros somos y en el camino nos veremos", dicho por otra parte sin ningún afán revanchista.

3 comentarios:

Mª Jesús Such dijo...

Aunque nunca sepamos en qué situaciones nos podamos ver, siempre debemos mostrarnos humanos, ante todo, ante nuestro estatus social o económico, pues personas somos todos.
Quien se sienta diferente no hay más que darle tiempo para demostrarle lo contrario.

las cosas de Lina dijo...

Así es Xusa (te puedo llamar así?). Creo que en la vida no hay nada peor que cerrarse puertas uno mismo con su actitud, ya que con el devenir de la vida no sabemos de quienes vamos a necesitar en el futuro.

MARISA o famalap dijo...

Siempre he pensado lo mismo...el ORGULLO, la PREPOTENCIA, la VANIDAD, sólo cierra puertas al que lo padece y el tiempo se encarga de poner las cosas en su sitio.